
La compra de un campo es una de las inversiones más importantes que puede hacer una familia o una empresa agropecuaria. Sin embargo, el precio por hectárea que se publica rara vez cuenta toda la historia.
1. Aptitud de suelo
El primer factor — y el que más pesa — es la aptitud productiva. Un campo clase I-II en la zona núcleo de Córdoba puede valer el doble que uno clase IV a pocos kilómetros de distancia. Pedí siempre el análisis de suelo y verificá el índice de productividad del lote.
2. Acceso y distancia a ruta
Un campo con acceso consolidado y a menos de 15 km de ruta pavimentada tiene una prima de valor real: reduce costos de flete y garantiza salida de la producción en años húmedos.
3. Aguadas y agua subterránea
Perforaciones, molinos y represas no son detalles: definen si el campo puede sostener ganadería o riego complementario. La profundidad de la napa y la calidad del agua deben medirse antes de ofertar.
4. Mejoras e infraestructura
Casco, galpones, corrales, alambrados y energía trifásica suman — pero atención: las mejoras se deprecian. Valuá el campo primero por su tierra y después sumá las mejoras a valor de reposición depreciado.
En OZAN acompañamos cada operación de campos con informe de dominio, análisis de suelo y tasación profesional. Consultanos antes de tomar una decisión.

